Los calambres son la contracción prolongada e involuntaria de un músculo. Generalmente no representan ninguna enfermedad seria, pero son dolorosos, sobre todo aquellos que nos despiertan por la noche. 


Aquí te brindamos algunas alternativas para combatirlos. 


- Estira la pierna flexionando el pie (preferentemente con la ayuda de alguien) y mantenlo así hasta que se pase.

- Masajea el músculo contraído por unos minutos.

- Ten la precaución de buscar una posición al dormir que evite la extensión del pie, por ejemplo con las piernas estiradas o boca abajo.

- Bebe líquidos ricos en sales con potasio y magnesio.

- Realiza, antes de dormir, ejercicios de estiramiento de los músculos de la pantorrilla:
Apóyate contra una pared con una pierna adelante y la otra estirada detrás, con el talón apoyado en el piso. Lleva las caderas hacia delante, estira y mantén por 30 segundos y luego relaja.
Repite lo mismo con la rodilla ligeramente flexionada.

- Si tienes un calambre mientras estás realizando ejercicios al sol o con mucho calor, bebe agua y come algo salado, aquí es más importante el reponer sodio y no potasio.
Recuerda siempre beber líquidos ricos en sales antes durante y después del ejercicio.

- Si eres diabético pueden deberse a la falta de azúcar: ingiere una infusión o alimento con azúcar de rápida absorción como caramelos, bebidas cola o frutas.

- Si los mismos aparecen por estar haciendo una tarea específica, como por ejemplo escribir o tocar el piano, debes tener períodos de descanso y estirar 2 o 3 veces por hora los músculos.